Las cosas siguen igual, me estás hablando de electrodomésticos y yo ni siquiera tengo licuadora, me preguntas por la hora y yo ni tengo reloj ni pienso contestarte. Déjame que invente constelaciones y que coleccione servilletas de todos los lugares donde fui. Nadie parece darse cuenta de que yo sigo mirando las estrellas aunque haya amanecido, nadie se da cuenta ni nadie quiere hacerlo. Yo prefiero quedarme sentada esperando a los bárbaros, así seré la única que sepa cómo han llegado.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Pensó que después de todo...



...volvería a revolver(te) el mundo con la punta de sus dedos,
y que tu infamia no sería más que un montón de palabras sin sentido apartadas en algún lugar de su olvido, esperando a ser olvidadas, esperando a ser ordenadas o tapadas con algo más que con amor, pero CON AMOR, y no con un sin fin de sentimientos que se le asemejen.

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