
A ella le da igual,
que le digan lo que quieran,
que le digan lo que quieran,
que no la escuchen,
que no la entiendan,
que piensen que se ha convertido en una tia fría y amargada que no le importa nada,salvo los mensajes en forma de ayuda que vienen en los sobres de café,
que nunca más vuelvan a ser dos,
que nunca más vuelvan a ser dos,
que nunca más vuelva a ser ella,
y que le tachen de cobarde, porque lo que no saben es que los cobardes lloran, y ella no. Las personas tristes no lo hacen, los tristes simplemente se limitan a no sonreir, que suficiente pena es.
Suficiente es morir de pena cada día,
pero a ella cada día,
morirse de pena le duele un poco menos.
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