Las cosas siguen igual, me estás hablando de electrodomésticos y yo ni siquiera tengo licuadora, me preguntas por la hora y yo ni tengo reloj ni pienso contestarte. Déjame que invente constelaciones y que coleccione servilletas de todos los lugares donde fui. Nadie parece darse cuenta de que yo sigo mirando las estrellas aunque haya amanecido, nadie se da cuenta ni nadie quiere hacerlo. Yo prefiero quedarme sentada esperando a los bárbaros, así seré la única que sepa cómo han llegado.

domingo, 3 de enero de 2010

(de sobra.)


Volvería
a
atravesar
las
puertas
del
infierno
sólo
si
me
esperases
todavía
dentro.

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